Hizo agua La Boca
Baldassi paró el Súper y la gente se quedó con las ganas. ¿Por qué la Bombonera no aguantó?


¿Por qué Baldassi suspendió el Súper? "Porque la pelota no rodaba y para preservar la integridad física de los jugadores", explicó el árbitro. Ahora... ¿Por qué el campo de juego de la Bombonera no aguantó? Los casi 30 milímetros que cayeron en La Boca desde las 11 de la mañana no parecían demasiado. Si bien la lluvia fue incesante y continua, el fenómeno meteorológico tampoco alcanzó la categoría de tormenta. Y hay un dato que contribuye a la polémica: Independiente-Central se jugó completo dos horas después, sin que parara de llover, a unos cinco kilómetros de distancia. Amadeo Loria, ingeniero agrónomo que estuvo a cargo de la cancha hasta enero pasado, le aseguró a Olé: "Evidentemente, no drenó bien".
En los últimos años, la cancha de Boca se había caracterizado por su buen drenaje. "Eso era algo que me enorgullecía. Pero luego del recital de Sabina, el 20 de enero, fui desplazado de esa función", contó Loria, quien agregó: "Evidentemente, ahora no se han usado los materiales y elementos que corresponden. Y cuando eso pasa, el drenaje se va degradando". Así, el ingeniero no hizo más que desnudar una nueva interna en el Mundo Boca: la de los cancheros.
Lo llamativo es que en la segunda fecha de este Clausura, contra Lanús, la cancha soportó una fuerte tormenta y el partido no se suspendió. Ese mismo día, y a la misma hora, Banfield-Argentinos duró ocho minutos... Loria, quien sigue como empleado del club, afirmó: "Ese partido con Lanús heredó mi trabajo y mis elementos, si bien mi responsabilidad sobre la cancha se había cortado poco antes por decisión dirigencial". En cuanto a las rayas, que fueron repintadas minutos antes del comienzo del superclásico, comentó: "Cuando yo estaba, las líneas se pintaban siempre el día anterior. No sé cómo habrá sido ahora, pero pintarlas con lluvia es imposible porque la pintura es arrastrada por el agua". Es cierto. Cuando Baldassi paró el partido, las líneas laterales no se divisaban.
Más allá de la polémica por el drenaje, hubo una decisión que debió tomar el árbitro. ¿Pero Baldassi estaba convencido de arrancar? El árbitro pisó el campo apenas llegó a la Bombonera, casi dos horas antes del inicio. Luego de esa revisión, hubo dos evaluaciones más, a cargo de Gabriel Favale, el cuarto árbitro. El reporte a Baldassi no fue alentador: había mucha agua acumulada en algunas zonas. Pero el juez decidió jugarlo. Un rato antes habría recibido un mensaje desde la AFA para que no lo suspendiera. Además, su estrategia fue empezar y esperar que cambiaran las condiciones climáticas. Igual, para algunos, como Riquelme, fue la crónica de una suspensión anunciada. "¿Para qué vamos a empezar si no se puede jugar?", dicen que le dijo el 10 a Baldassi.
¿Por qué Baldassi suspendió el Súper? "Porque la pelota no rodaba y para preservar la integridad física de los jugadores", explicó el árbitro. Ahora... ¿Por qué el campo de juego de la Bombonera no aguantó? Los casi 30 milímetros que cayeron en La Boca desde las 11 de la mañana no parecían demasiado. Si bien la lluvia fue incesante y continua, el fenómeno meteorológico tampoco alcanzó la categoría de tormenta. Y hay un dato que contribuye a la polémica: Independiente-Central se jugó completo dos horas después, sin que parara de llover, a unos cinco kilómetros de distancia. Amadeo Loria, ingeniero agrónomo que estuvo a cargo de la cancha hasta enero pasado, le aseguró a Olé: "Evidentemente, no drenó bien".
En los últimos años, la cancha de Boca se había caracterizado por su buen drenaje. "Eso era algo que me enorgullecía. Pero luego del recital de Sabina, el 20 de enero, fui desplazado de esa función", contó Loria, quien agregó: "Evidentemente, ahora no se han usado los materiales y elementos que corresponden. Y cuando eso pasa, el drenaje se va degradando". Así, el ingeniero no hizo más que desnudar una nueva interna en el Mundo Boca: la de los cancheros.
Lo llamativo es que en la segunda fecha de este Clausura, contra Lanús, la cancha soportó una fuerte tormenta y el partido no se suspendió. Ese mismo día, y a la misma hora, Banfield-Argentinos duró ocho minutos... Loria, quien sigue como empleado del club, afirmó: "Ese partido con Lanús heredó mi trabajo y mis elementos, si bien mi responsabilidad sobre la cancha se había cortado poco antes por decisión dirigencial". En cuanto a las rayas, que fueron repintadas minutos antes del comienzo del superclásico, comentó: "Cuando yo estaba, las líneas se pintaban siempre el día anterior. No sé cómo habrá sido ahora, pero pintarlas con lluvia es imposible porque la pintura es arrastrada por el agua". Es cierto. Cuando Baldassi paró el partido, las líneas laterales no se divisaban.
Más allá de la polémica por el drenaje, hubo una decisión que debió tomar el árbitro. ¿Pero Baldassi estaba convencido de arrancar? El árbitro pisó el campo apenas llegó a la Bombonera, casi dos horas antes del inicio. Luego de esa revisión, hubo dos evaluaciones más, a cargo de Gabriel Favale, el cuarto árbitro. El reporte a Baldassi no fue alentador: había mucha agua acumulada en algunas zonas. Pero el juez decidió jugarlo. Un rato antes habría recibido un mensaje desde la AFA para que no lo suspendiera. Además, su estrategia fue empezar y esperar que cambiaran las condiciones climáticas. Igual, para algunos, como Riquelme, fue la crónica de una suspensión anunciada. "¿Para qué vamos a empezar si no se puede jugar?", dicen que le dijo el 10 a Baldassi.
Esa pelota que Román trasladaba con dificultad, y que se ahogó en uno de los tantos charcos, fue la prueba que necesitaba el juez para pararlo. Llamó a los capitanes y les dijo: "Así no se puede jugar". Palermo asintió. Gallardo le sugirió, sin éxito, seguir diez minutos más. "Lo lamento por la gente", se disculpó antes de irse de la Bombonera, la que ayer latió pero no drenó

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